Reflexión 3. Nasrudín ataca de nuevo
Nasrudín en Bruselas
- Diviértete o intenta aprender
Fastidiarás a alguien
- No lo hagas
Fastidiarás a alguien
Cuando Idries Shah introdujo en Occidente los cuentos de Nasrudín
muchos estudiosos y eruditos del sufismo cuestionaron que fuese
realmente una figura de la enseñanza sufí. Sin embargo Nasrudín
fue ampliamente utilizado en la enseñanza sufí durante siglos de
modo práctico. La razón es que no podían entender como esas
pequeñas historias podían tener que ver con el estudio de la
espiritualidad y la mente. Esto muestra de entrada mucho prejuicios
sobre lo que es el aprendizaje sufí. Evidentemente los estudiosos
conocían el sufismo por libros y viejos documentos. Nunca habían
tenido la oportunidad de practicarlo en vivo. Una de las funciones
del aprendizaje sufí tiene que ver con el sentido del humor,
identificar nuestras creencias y autoengaños de la mente a través
de una mirada humorística. Reírnos de esa parte de nosotros mismos
que tiene que ver con nuestro yo convencional o social. No con
nuestro verdadero ser. Nuestro yo convencional o social usurpa
nuestra identidad. Nuestras identificaciones con una imagen de
nuestro ser hace que estemos presos de las mismas. Si algo cuestiona
esa imagen nos sentimos ofendidos o dolidos. Estamos apegados a una
forma de vernos que creemos que somos eso.
Pero nuestro ser está
mucho más allá de eso con lo que nos identificamos. El humor juega
aquí el papel de revertir la autoimportancia que nos damos a
nosotros mismos de un modo rígido. Entonces uno se vuelve flexible.
Puede ver que “la vergüenza”, “el enfado” o la “tensión”
que se genera es solo porque uno cree que es eso. Si a alguien le
dicen tonto o le hacen sentir tonto, la persona intentará por todos
los medios mostrar lo listo que es. Esto puede ser así o puede que
la persona se inhiba y se crea que es “tonto” cargando con una
creencia que lo lleva a disimular lo que piensa que es su “realidad
más profunda”. Esto sucede mucho más de lo que creemos. Dice
Bahaudin Naqshband, el gran maestro del siglo XV:
“Si haces sentir a un hombre que es tonto podrás manipularlo como quieras mientras intenta demostrar lo inteligente que es".
De ahí que muchos sufíes se hagan llamar "idiotas" o se comporten como tales bajo ciertas circunstancias.
De hecho Idries Shah publicó un libro llamado “La sabiduría
de los idiotas”. También el bufón medieval, con su manto de
parches que iba por los pueblos haciendo sus representaciones y
contando sus historias es una figura sufí. O el bufón de las obras
de Shakespeare tal y como vimos en el Rey Lear: dice la verdad a
través del verdadero ser mientras que Lear y sus dos hijas
representan la ceguera y arrogancia del ser convencional. Cordelia
es, sin embargo, el corazón inspirador y real del ser (y el bufón
es su aliado)
Para acabar por hoy estaría bien recordar algo del increíble e incomparable Mullah Nasrudín:
- Mullah, tu burro ha desaparecido
- ¡Menos mal que no lo montaba en ese momento!, de otro modo ¡yo también hubiese desaparecido!

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