Reflexión 1. Sobre la naturaleza
"Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo".
Carta del Jefe Seattle al presidente de los EEUU
Lo más evidente de la naturaleza es su espontaneidad. Queremos controlarla pero la naturaleza es incontrolable porque sus leyes son inherentes y propias. Nosotros somos también naturaleza pero lo hemos olvidado. Como humanos creamos ficciones sobre lo que está bien y está mal que no surgen de la conciencia espontánea de lo natural sino de lo que se requiere socialmente, pero eso muchas veces causa dolor, frustración y pena. Si contemplamos la naturaleza con ecuanimidad veremos que es tanto destructiva como constructiva, demoledora y de una belleza increíble. Tosca y brutal, delicada y sutil.
Nosotros somos naturaleza. Tenemos que comprendernos. Es nuestra madre y nos hemos perdido. Pero sólo escuchándola nos podemos curar. Entre los indios, siempre se consideraba a la naturaleza, a los animales y a las plantas como los que enseñaban el camino de la vida. Es el espejo de nosotros mismos.
¿Pero por qué hemos olvidado?
Paradójicamente porque tenemos conciencia. Con la conciencia nos separamos y pensamos que podemos controlar esto o aquello pero nuestra conciencia también es naturaleza. ¿Qué podemos hacer? Dejarla ser, no juzgar. Pero si juzgamos darnos cuenta de que juzgamos y dejar ir. No luchar contra esto o aquello. Ahora que lees esto simplemente lo tienes en cuenta pero no pienses en el cómo, simplemente déjalo. Ya se entenderá por sí mismo. Lo dice el poema taoista:
Nada tiene que ser así o asado
simplemente el ser es
no busques aquí o allá
sólo deja ser tu ser
como cuando eres feliz
al ver a la bella joven
del jardín.
Si te acercas a ella
hazlo suave y sigilosamente
para que no huya la belleza
aunque haya quedado
guardada
en tu corazón

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